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Tratamiento del queratocono para frenar el avance

  • Foto del escritor: Dra. Fiona Xacur
    Dra. Fiona Xacur
  • hace 24 horas
  • 5 min de lectura

Una graduación que cambia con frecuencia, visión borrosa aun con lentes, halos nocturnos o imágenes duplicadas pueden ser señales de queratocono. El queratocono tratamiento no consiste en una sola solución: debe elegirse según la forma de la córnea, el grado de avance de la enfermedad, la calidad visual y las necesidades de cada paciente.

El queratocono es una enfermedad progresiva en la que la córnea, la capa transparente situada al frente del ojo, se adelgaza y adopta una forma más curva o cónica. Esta alteración modifica la manera en que la luz entra al ojo y produce astigmatismo irregular, un defecto que no siempre se corrige por completo con lentes convencionales.

Recibir un diagnóstico temprano permite tomar una decisión clave: detener la progresión antes de que el daño corneal limite de forma importante la visión. Por ello, ante cambios frecuentes en la graduación o dificultad para ver con nitidez pese a usar lentes, es recomendable una valoración por un especialista en córnea.

Tratamiento del queratocono según la etapa

El objetivo del tratamiento puede ser frenar el avance, mejorar la visión o ambas cosas. No todos los pacientes necesitan cirugía, ni todos los procedimientos son adecuados para cualquier córnea. La selección parte de una evaluación detallada que incluye graduación, agudeza visual, topografía corneal y, en muchos casos, tomografía y paquimetría para medir la curvatura y el grosor de la córnea.

En fases iniciales, algunas personas logran una visión funcional con lentes oftálmicos. Sin embargo, el astigmatismo irregular puede hacer que la imagen continúe distorsionada incluso con una graduación actualizada. En ese escenario, los lentes de contacto especializados suelen ofrecer una mejor calidad visual.

Cuando los estudios muestran que el queratocono está progresando, la prioridad es estabilizar la córnea. Esperar a que la visión empeore no es una estrategia conveniente, especialmente en pacientes jóvenes, ya que la enfermedad puede avanzar durante años y requerir tratamientos más complejos después.

Lentes de contacto para mejorar la calidad visual

Los lentes de contacto no curan ni detienen el queratocono, pero pueden compensar las irregularidades de la superficie corneal. Dependiendo del caso, pueden indicarse lentes rígidos gas permeables, híbridos, esclerales o diseños personalizados.

Los lentes esclerales son una opción valiosa cuando la córnea tiene una irregularidad marcada o existe incomodidad con otros tipos de lentes. Se apoyan sobre la parte blanca del ojo y crean una superficie óptica más regular frente a la córnea. Su adaptación requiere mediciones precisas y seguimiento, porque un lente mal ajustado puede causar irritación, resequedad o intolerancia.

Es común que un paciente use lentes de contacto y, al mismo tiempo, requiera un procedimiento para evitar que la enfermedad avance. Mejorar la visión y estabilizar la córnea son objetivos distintos que con frecuencia se complementan.

Cross linking corneal para frenar la progresión

El cross linking corneal es el procedimiento de elección cuando existe evidencia de progresión. Su finalidad es fortalecer las fibras de colágeno de la córnea mediante la aplicación de riboflavina y luz ultravioleta controlada. Al aumentar la rigidez corneal, se busca detener o reducir el avance del cono.

El cross linking no está diseñado principalmente para eliminar la graduación ni para dejar de usar lentes. Algunos pacientes perciben una mejoría visual con el tiempo, pero el resultado más valioso es conservar la estructura corneal y disminuir el riesgo de que la enfermedad continúe avanzando.

La técnica puede realizarse con retiro del epitelio corneal o, en situaciones seleccionadas, con protocolos que lo preservan. La elección depende del grosor corneal, la topografía y el criterio médico. Tras el procedimiento puede haber molestia, lagrimeo, sensibilidad a la luz y visión borrosa durante los primeros días. El seguimiento es indispensable para vigilar la cicatrización y confirmar la estabilidad posterior.

Queratocono tratamiento con anillos intracorneales

Los anillos intracorneales son pequeños segmentos que se colocan dentro de la córnea para modificar su curvatura. Pueden regularizar parcialmente la forma corneal y reducir el astigmatismo irregular en pacientes seleccionados. Su propósito suele ser mejorar la calidad visual, facilitar el uso de lentes de contacto o reducir la dependencia de correcciones muy altas.

No son adecuados si hay cicatrices centrales, adelgazamiento extremo o una córnea cuya forma no permita una colocación segura. Tampoco sustituyen siempre al cross linking. Si existe progresión, puede ser necesario fortalecer primero o complementar el manejo con cross linking, de acuerdo con los hallazgos de la evaluación.

El resultado de los anillos es variable. En algunos pacientes se logra una visión más estable con lentes o lentes de contacto; en otros, la mejoría es más limitada. Una expectativa realista es parte esencial de la consulta: el objetivo no es prometer una córnea perfecta, sino elegir la alternativa con mejor balance entre seguridad, estabilidad y calidad visual.

¿LASIK es una opción si tengo queratocono?

En general, LASIK no se recomienda en pacientes con queratocono o sospecha de queratocono. Este procedimiento modifica tejido corneal y puede debilitar una córnea que ya presenta alteraciones estructurales. Por esa razón, la topografía y la tomografía corneal forman parte de una valoración responsable antes de cualquier cirugía refractiva.

En casos muy específicos, una vez que la córnea está estable y con un protocolo cuidadosamente definido, pueden considerarse tratamientos adicionales para mejorar la graduación. Esto debe analizarse de manera individual y nunca asumirse como una solución estándar. La seguridad de la córnea está por encima del deseo de eliminar lentes.

Trasplante de córnea en queratocono avanzado

Cuando el queratocono es muy avanzado, existen cicatrices corneales, intolerancia a lentes de contacto o una visión que no mejora con otras alternativas, el trasplante de córnea puede ser necesario. Actualmente, muchas personas pueden tratarse antes de llegar a esta etapa, especialmente cuando se detecta la progresión a tiempo.

El tipo de trasplante depende de las capas corneales afectadas. En ciertos casos se puede conservar parte de la córnea propia y reemplazar solo las capas necesarias; en otros, se requiere un trasplante de espesor completo. La recuperación visual no es inmediata y exige controles periódicos, cuidado de suturas cuando se utilizan y tratamiento para prevenir rechazo o inflamación.

Aunque la palabra trasplante puede generar preocupación, es una alternativa que busca recuperar transparencia y función visual cuando otras opciones ya no ofrecen un resultado suficiente. La indicación se toma tras revisar cuidadosamente los riesgos, los beneficios y las expectativas del paciente.

Hábitos que ayudan a proteger la córnea

Frotarse los ojos de forma repetida puede favorecer la progresión del queratocono, en especial si existe alergia ocular. La comezón no debe normalizarse. Tratar la alergia, controlar el ojo seco y evitar la fricción son medidas que protegen una córnea vulnerable.

También es recomendable acudir a revisiones con la periodicidad indicada. La progresión puede ocurrir sin que el paciente perciba un cambio inmediato, y los estudios de imagen permiten detectar modificaciones tempranas en la curvatura o el grosor corneal. En personas jóvenes y en quienes tienen antecedentes familiares, esta vigilancia cobra aún más relevancia.

En una consulta especializada, la Dra. Fiona Xacur evalúa no solo la graduación, sino la salud y estabilidad de la córnea para proponer un plan personalizado. El mejor momento para atender un queratocono no es cuando ya impide trabajar, estudiar o conducir con seguridad, sino cuando aún existen opciones para conservar la visión funcional a largo plazo.

Si sus lentes ya no le proporcionan una visión clara, si ha cambiado de graduación varias veces o si suele frotarse los ojos por alergia, agendar una valoración corneal puede darle respuestas concretas y un tratamiento acorde con la etapa real de su enfermedad.

 
 
 

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