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Implante de lente intraocular multifocal

  • Foto del escritor: Dra. Fiona Xacur
    Dra. Fiona Xacur
  • hace 52 minutos
  • 6 Min. de lectura

Hay pacientes que llegan a consulta con una pregunta muy concreta: “Si me opero, ¿voy a poder dejar los lentes?”. Cuando hablamos de catarata o de reemplazo de cristalino, el implante de lente intraocular multifocal suele aparecer como una de las opciones más atractivas porque busca mejorar la visión en varias distancias. Pero no es una solución universal, y justamente por eso una buena evaluación hace toda la diferencia.

El interés por este tipo de lente suele venir de personas activas que quieren leer el celular, manejar y hacer su vida diaria con menos dependencia de anteojos. Esa expectativa es válida, pero debe aterrizarse con criterios médicos claros. En oftalmología, elegir bien al paciente y al lente importa tanto como la cirugía misma.

¿Qué es el implante de lente intraocular multifocal?

Un lente intraocular multifocal es un lente artificial que se coloca dentro del ojo para sustituir al cristalino natural. Esto puede hacerse durante la cirugía de catarata o en procedimientos de intercambio de cristalino, según el caso. A diferencia de un lente monofocal, que suele dar un punto principal de enfoque, el multifocal está diseñado para ofrecer visión funcional en más de una distancia.

En términos prácticos, el objetivo es reducir la necesidad de usar lentes para lejos, intermedia y cerca. No significa perfección absoluta en todas las situaciones, ni garantiza independencia total en el 100% de las actividades. Sí puede representar una mejora importante en pacientes bien seleccionados.

¿Para quién puede ser buena opción?

El implante de lente intraocular multifocal puede ser adecuado en pacientes con catarata que, además de resolver la opacidad del cristalino, desean disminuir su dependencia de lentes. También puede considerarse en algunas personas con presbicia o cambios del cristalino relacionados con la edad, siempre que la valoración oftalmológica confirme que el ojo reúne las condiciones necesarias.

Aquí es donde conviene ser muy claros. No basta con querer ver mejor sin lentes. La calidad de la córnea, la película lagrimal, la retina, el nervio óptico, el tamaño pupilar y la presencia de astigmatismo influyen en el resultado. Si existe ojo seco significativo, cicatrices corneales, queratocono, enfermedades maculares o glaucoma avanzado, la experiencia visual con un lente multifocal puede no ser la ideal.

La personalidad visual del paciente también cuenta. Hay personas muy tolerantes a pequeños fenómenos nocturnos y otras que notan cualquier mínimo cambio. Un conductor frecuente de noche, por ejemplo, puede requerir una discusión más cuidadosa antes de decidir.

Beneficios reales del lente intraocular multifocal

El principal beneficio es la posibilidad de ganar mayor autonomía visual en la vida diaria. Muchos pacientes logran realizar tareas habituales como ver televisión, usar el teléfono, reconocer rostros a distancia y leer textos de tamaño estándar con menos necesidad de lentes.

Otro punto importante es que el tratamiento de la catarata y la corrección visual pueden resolverse en un mismo acto quirúrgico. Esto no solo mejora la transparencia visual al retirar el cristalino opaco, sino que permite personalizar el tipo de lente según las necesidades del paciente.

También hay un componente de calidad de vida. Para algunas personas, depender menos de los lentes no es un detalle menor. Facilita actividades sociales, trabajo, viajes y rutinas cotidianas. Aun así, el beneficio depende de una expectativa bien orientada. Multifocal no significa visión perfecta en cualquier condición de luz ni en todas las tareas de precisión.

Lo que debe saber antes de elegirlo

Aquí está la parte que a veces no se explica con suficiente detalle: estos lentes tienen ventajas, pero también compromisos ópticos. Algunos pacientes pueden notar halos alrededor de las luces, reflejos nocturnos o una disminución del contraste, sobre todo al principio. En muchos casos el cerebro se adapta con el tiempo, pero no siempre ocurre al mismo ritmo ni con la misma intensidad.

Por eso, la decisión no debe tomarse solo por el deseo de “ya no usar lentes”. Debe basarse en un examen completo y en una conversación honesta sobre hábitos, expectativas y tolerancia visual. En una práctica especializada, esta parte de la evaluación no se improvisa. Se apoya en estudios precisos, mediciones del ojo y revisión de la superficie corneal.

Además, hay que considerar que la cirugía de catarata o de reemplazo de cristalino sigue siendo un procedimiento médico. Aunque hoy es altamente seguro y preciso, ninguna cirugía está libre de riesgos. Inflamación, infección, cambios refractivos residuales u opacidad de la cápsula posterior son posibilidades que se explican antes del procedimiento.

Implante de lente intraocular multifocal vs monofocal

La comparación más frecuente es con el lente monofocal. El monofocal suele ofrecer excelente calidad visual en una sola distancia, generalmente de lejos, y después puede requerirse uso de lentes para leer o para actividades intermedias. Es una opción muy noble, predecible y adecuada para muchísimos pacientes.

El multifocal, en cambio, intenta repartir el enfoque en varias distancias. Esa ventaja funcional puede venir acompañada de mayor probabilidad de halos o menor calidad visual subjetiva en situaciones específicas, especialmente si el ojo no está en condiciones óptimas.

No se trata de que uno sea “mejor” que el otro en términos absolutos. Se trata de cuál se ajusta mejor al perfil ocular y al estilo de vida del paciente. Hay personas felices con un monofocal y lentes de lectura ocasionales. Otras priorizan al máximo la independencia de lentes y aceptan mejor los compromisos del multifocal.

¿Cómo es la cirugía?

La colocación del lente intraocular se realiza habitualmente mediante facoemulsificación, una técnica moderna para retirar el cristalino a través de incisiones pequeñas. Después se implanta el lente dentro del saco capsular, en la posición donde estaba el cristalino natural.

La cirugía suele ser ambulatoria. El procedimiento normalmente dura poco tiempo y se realiza con anestesia local y sedación según el caso. El paciente regresa a casa el mismo día con indicaciones específicas de gotas, higiene y protección ocular.

Aunque muchas personas notan mejoría visual en poco tiempo, la recuperación visual es progresiva. El ojo necesita desinflamarse, adaptarse al lente y estabilizar la superficie ocular. En el caso de lentes multifocales, además, existe un proceso de neuroadaptación en el que el cerebro aprende a aprovechar mejor los distintos focos.

La importancia del estudio previo

Antes de recomendar un implante de lente intraocular multifocal, el estudio preoperatorio debe ser especialmente cuidadoso. No solo se calcula la potencia del lente. También se revisa la córnea, la retina, la cantidad y regularidad del astigmatismo, el estado de la lágrima y la salud general del ojo.

Si el paciente presenta ojo seco y no se detecta o no se trata a tiempo, las mediciones pueden alterarse y el resultado refractivo verse afectado. Lo mismo ocurre si hay irregularidades corneales o enfermedades de retina que limiten la calidad visual final. Por eso, más que una cirugía rápida, este proceso debe entenderse como una decisión médica personalizada.

En manos de una oftalmóloga con experiencia en córnea y cirugía refractiva, esta valoración cobra todavía más relevancia. La superficie ocular influye directamente en la precisión del cálculo y en la calidad visual percibida después de la cirugía.

Preguntas comunes después del implante

Una de las preguntas más frecuentes es si el paciente dejará de usar lentes por completo. La respuesta responsable es: depende. Muchos pacientes reducen de forma importante su dependencia, pero algunos todavía pueden necesitarlos en situaciones puntuales, como lectura muy fina, baja iluminación o tareas prolongadas.

Otra duda habitual es si los halos son permanentes. En muchos casos disminuyen con el tiempo por adaptación cerebral, pero no se puede prometer que desaparezcan por completo en todos los pacientes. También preguntan si duele. La cirugía habitualmente no es dolorosa, aunque sí puede haber molestia leve, sensación de cuerpo extraño o visión variable en los primeros días.

Cuándo conviene valorar esta opción

Si usted tiene catarata, nota que su visión ya no se corrige bien con lentes o desea conocer si es candidato a una solución que reduzca su dependencia de anteojos, vale la pena hacer una evaluación completa. No todos los pacientes necesitan un lente multifocal, pero quienes sí son buenos candidatos pueden obtener una mejora muy valiosa en su calidad de vida.

La clave está en no decidir por moda ni por publicidad. Cada ojo tiene condiciones distintas y cada paciente tiene prioridades diferentes. En consulta, el tratamiento correcto no es el más llamativo, sino el que ofrece la mejor combinación entre seguridad, calidad visual y expectativas realistas.

Cuando la indicación es adecuada, el implante de lente intraocular multifocal puede ser una excelente alternativa para recuperar visión funcional en varias distancias. Y cuando no lo es, decirlo a tiempo también forma parte de una atención honesta. Cuidar su vista empieza por entender bien sus opciones y elegir con confianza, no con prisa.

 
 
 

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