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Úlcera corneal: síntomas y tratamiento

  • Foto del escritor: Dra. Fiona Xacur
    Dra. Fiona Xacur
  • hace 17 horas
  • 5 Min. de lectura

Un ojo rojo con dolor, visión borrosa, lagrimeo y sensibilidad marcada a la luz puede ser señal de una úlcera corneal. Se trata de una urgencia oftalmológica que puede avanzar rápido y comprometer la visión si no se atiende a tiempo.

La córnea es la capa transparente en la parte frontal del ojo. Su función es esencial para enfocar correctamente la luz y mantener una visión nítida. Cuando se forma una úlcera, lo que ocurre es una lesión abierta en la córnea, casi siempre asociada a infección, trauma o una alteración de la superficie ocular. No todas las úlceras tienen la misma gravedad, pero ninguna debe tratarse con automedicación ni esperar "a ver si se quita sola".

Úlcera corneal: síntomas y tratamiento

La forma en que inicia puede variar. En algunos pacientes aparece después de dormir con lentes de contacto o usarlos más tiempo del recomendado. En otros, surge tras una lesión con una rama, polvo, una uña o por un ojo seco severo que daña la superficie corneal. También puede presentarse en personas con enfermedades de los párpados, infecciones previas por herpes o defensas bajas.

Los síntomas más frecuentes incluyen dolor ocular, ojo rojo, sensación de cuerpo extraño, lagrimeo, visión borrosa, secreción y fotofobia, que es la molestia intensa con la luz. A veces el paciente nota una mancha blanquecina en la córnea. Ese hallazgo merece valoración inmediata.

Hay casos en los que el dolor no parece tan intenso como se esperaría, especialmente en personas con alteraciones de sensibilidad corneal. Por eso, la ausencia de dolor severo no descarta un problema serio. Si además hay disminución de visión, la prioridad de la revisión aumenta.

Por qué una úlcera corneal puede volverse grave

La córnea no tiene vasos sanguíneos visibles como otras estructuras del cuerpo, pero sí una organización muy precisa que debe mantenerse transparente. Cuando aparece una infección o una lesión profunda, esa transparencia se pierde. El problema no es solo la molestia del momento. El riesgo real es que quede una cicatriz central, se adelgace la córnea o incluso ocurra una perforación.

Eso cambia por completo el pronóstico visual. Una úlcera pequeña y periférica puede sanar con menos impacto visual que una lesión central. También influye la causa. No es lo mismo una abrasión superficial sin infección que una úlcera bacteriana agresiva en un usuario de lentes de contacto. En oftalmología, el tiempo sí hace diferencia.

Causas más comunes

La causa más frecuente en consulta suele ser la infección bacteriana, especialmente en pacientes que usan lentes de contacto. Dormir con ellos, lavarlos mal, reutilizar soluciones o exponerlos al agua aumenta mucho el riesgo. El agua de llave, albercas o regaderas puede contener microorganismos peligrosos para la córnea.

También existen úlceras por virus, como el herpes simple, y por hongos, sobre todo después de trauma con material vegetal o en ciertos contextos de inmunosupresión. En algunos pacientes, la úlcera no empieza por una infección sino por un defecto en la superficie ocular. El ojo seco severo, la mala oclusión palpebral, ciertas enfermedades autoinmunes o alteraciones de la córnea pueden abrir la puerta a una lesión que luego se complica.

Otro escenario importante es el uso de gotas con esteroides sin supervisión. Aunque en algunos padecimientos los esteroides son útiles, en una infección corneal pueden empeorar el cuadro, enmascarar síntomas y facilitar daño profundo si se usan en el momento equivocado.

Cómo se hace el diagnóstico

El diagnóstico no debe basarse solo en síntomas. Se requiere exploración oftalmológica con lámpara de hendidura para valorar tamaño, profundidad, localización y características del infiltrado o de la úlcera. También se revisa si hay defecto epitelial, inflamación dentro del ojo y compromiso de estructuras vecinas.

En ciertos casos pueden tomarse muestras para cultivo. Esto ayuda a orientar el tratamiento cuando se sospechan bacterias agresivas, hongos o amibas.

Tratamiento de la úlcera corneal según la causa

Cuando se piensa en ulcera corneal sintomas y tratamiento, muchas personas esperan una sola respuesta, pero en realidad el manejo cambia según la causa, la profundidad y el riesgo de perforación. Ese es el motivo por el cual no existe una gota universal para todos los casos.

Si la úlcera es bacteriana, el tratamiento suele incluir antibióticos tópicos intensivos. En cuadros moderados o severos, las gotas se indican con alta frecuencia al inicio. Si hay uso de lentes de contacto, se suspenden de inmediato. En algunos casos se agregan medicamentos para el dolor o gotas que ayudan a disminuir el espasmo ciliar, dependiendo del nivel de inflamación.

Cuando la causa es viral, como en la queratitis herpética, se utilizan antivirales específicos. Si es por hongos, el manejo cambia por completo y requiere antimicóticos oftálmicos, a veces por periodos más prolongados. En úlceras relacionadas con ojo seco severo o mala cicatrización, además del control de la causa, puede ser necesario proteger la superficie ocular con lubricación intensiva, cierre temporal del punto lagrimal, membrana amniótica o medidas adicionales.

En casos avanzados, con adelgazamiento corneal importante, perforación o cicatriz que compromete seriamente la visión, puede requerirse cirugía. Dependiendo del daño, esto puede ir desde procedimientos para soporte de la córnea hasta un trasplante de córnea. No todos los pacientes llegan a esa etapa, pero sí es una posibilidad real cuando la atención se retrasa.

Qué no debe hacer el paciente

Hay errores muy comunes que empeoran el problema. El primero es seguir usando lentes de contacto porque "solo es un poco de molestia". El segundo es ponerse gotas sobrantes de otro tratamiento, especialmente si contienen esteroides. El tercero es esperar varios días con la esperanza de que el ojo se desinflame solo.

Tampoco conviene usar remedios caseros, lavar el ojo con sustancias no estériles o parcharlo sin indicación. Aunque la intención sea aliviar, estas medidas pueden favorecer que la infección progrese o dificultar la valoración médica.

Cuándo debe buscar atención de inmediato

Si presenta dolor ocular fuerte, ojo rojo con visión borrosa, sensibilidad intensa a la luz, secreción o una mancha blanca en la córnea, necesita revisión el mismo día. Esto es todavía más urgente si usa lentes de contacto, tuvo un golpe o rasguño en el ojo, o ya se aplicó gotas sin mejoría.

En una práctica especializada en córnea, como la de la Dra. Fiona Xacur, la valoración permite definir rápido si se trata de una úlcera, una queratitis superficial, un problema herpético o una lesión traumática. Esa diferencia cambia el tratamiento y también el pronóstico.

Pronóstico y recuperación

La evolución depende de varios factores. Importan la causa, la rapidez con la que se inició el tratamiento, la ubicación de la lesión y si ya existe cicatriz. Algunas úlceras sanan sin secuelas visuales importantes. Otras dejan opacidad corneal y reducen la calidad visual, incluso después de controlar la infección.

Por eso el seguimiento es tan importante como el diagnóstico inicial. A veces el paciente se siente mejor en pocos días, pero la córnea todavía requiere vigilancia estrecha para confirmar que está cicatrizando bien y que no hay recaída ni adelgazamiento progresivo.

También hay que revisar el factor que originó el problema. Si el episodio se relacionó con lentes de contacto, habrá que corregir hábitos de uso. Si existe ojo seco, blefaritis, exposición corneal o una enfermedad previa, esos puntos deben tratarse para reducir el riesgo de recurrencia.

La buena noticia es que una intervención oportuna puede evitar complicaciones mayores. Ante un ojo rojo doloroso o asociado a visión borrosa o cambios de color en la córnea, la decisión más segura no es esperar, sino acudir a valoración. Proteger la córnea a tiempo puede marcar la diferencia entre una recuperación favorable y una secuela visual permanente.

 
 
 

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